Visita a la villa 31.
El derecho a la vivienda es sistemáticamente incumplido en la Ciudad de Buenos Aires. En casi dos años de gestión, el macrismo llevó de 1000 a 1950 las personas que todas las noches duermen en la calle. Existen actualmente 22 mil vecinos de nuestra ciudad en situación de desalojo. El actual gobierno no ha construido una sola vivienda desde su asunción y ha recortado el presupuesto del Instituto de la Vivienda de la Ciudad (de 500 a 100 millones de pesos). Hoy, ese dinero, solo se utiliza para pagar sueldos de funcionarios que no pueden realizar su trabajo. Para colmo, se ha creado una fuerza parapolicial, la Unidad de Control del Espacio Público, que sin orden judicial y violando las Instituciones desaloja y reprime a los más humildes. Duele ver a los hermanos de la villa 31 que, en las puertas de Recoleta, viven sin agua potable ni las mínimas comodidades necesarias para una vida digna.
Proyecto Sur propone acabar con estos bolsones de hambre e injusticia recuperando la renta de nuestros recursos naturales e investigando la deuda externa ilegítima. Creemos que donde hay una necesidad, hay un derecho. En la Ciudad, no pueden ser más importantes los negocios inmobiliarios que el hogar de las familias que lo necesitan. Si el hambre es un crimen, hay que juzgar a sus responsables.
El derecho a la vivienda es sistemáticamente incumplido en la Ciudad de Buenos Aires. En casi dos años de gestión, el macrismo llevó de 1000 a 1950 las personas que todas las noches duermen en la calle. Existen actualmente 22 mil vecinos de nuestra ciudad en situación de desalojo. El actual gobierno no ha construido una sola vivienda desde su asunción y ha recortado el presupuesto del Instituto de la Vivienda de la Ciudad (de 500 a 100 millones de pesos). Hoy, ese dinero, solo se utiliza para pagar sueldos de funcionarios que no pueden realizar su trabajo. Para colmo, se ha creado una fuerza parapolicial, la Unidad de Control del Espacio Público, que sin orden judicial y violando las Instituciones desaloja y reprime a los más humildes. Duele ver a los hermanos de la villa 31 que, en las puertas de Recoleta, viven sin agua potable ni las mínimas comodidades necesarias para una vida digna.
Proyecto Sur propone acabar con estos bolsones de hambre e injusticia recuperando la renta de nuestros recursos naturales e investigando la deuda externa ilegítima. Creemos que donde hay una necesidad, hay un derecho. En la Ciudad, no pueden ser más importantes los negocios inmobiliarios que el hogar de las familias que lo necesitan. Si el hambre es un crimen, hay que juzgar a sus responsables.

1 comentarios:
Es un asunto complicado.
Me parece justo que estas personas tengan que tener una vivienda digna.
Pero tampoco me parece bien que se instalen en una zona céntrica porque es injusto para las demás personas que comprando su terreno con esfuerzo y trabajo tuvieron que irse a vivir a una zona alejada que a la gente de la Villa 31 el gobierno les -regale- una vivienda en pleno centro.
Lo que hay que combatir es el modelo inmobiliario en el que se promueven viviendas caras en sectores de alto valor (belgrano, p madero) o mediano valor (flores) y fomentar la construcción ya sea con incentivos impositivos o crédito en zonas como Villa Lugano, Villa Soldati, etc que además ayudaría a desarrollar el sur de la ciudad.
Allí se podrían construir viviendas a las cuales estas personas podrían ser trasladadas y darles la posibilidad de que se hagan dueños pagando una cuota mensual baja. También a estas viviendas y con el mismo plan podrían acceder jóvenes matrimonios, parejas o individuos que quieren tener vivienda propia y por las condiciones del mercado inmobiliario no la consiguen.
La pregunta es, qué pasa si no pagan la cuota? Bueno, ahí se podría pensar en exigirles una contraprestación en servicios al estado, o algo así para no tener que llegar al desalojo.
Y si en algún caso hubiera que llegar al desalojo que tampoco queden en la calle, si no que haya centros comunitarios donde vivan junto con otras familias en condiciones dignas.
Estoy de acuerdo que el gobierno se tiene que hacer cargo de la vivienda, pero no regalar. Hay que pensar en la persona que trabajó y se esforzó para conseguir una vivienda y nadie le regaló nada.
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